A OTRO PERRO CON ESE HUESO
La expresión se usa como una forma de desanimar a quien quiere hacernos creer una mentira o bien nos ofrece algo cuya calidad es inferior, invitándolo a que lo intente con otra persona, aludiendo de esta forma a la ingenuidad del perro, que corre detrás de cualquier cosa que se parezca a un hueso, sea una piedra o un hueso de plástico.
DEL TIEMPO DE MARICASTAÑA
No hay certeza acerca de la existencia de este personaje, como tampoco se conoce el motivo por el cual se lo asocia con épocas remotas. Hay quienes afirman que, efectivamente, existió en la provincia de Lugo (España) una Maricastaña quien, junto con su marido y hermanos, encabezó un partido de extracción popular que se oponía al pago de los tributos exigidos abusivamente por el obispo del lugar. Incluso, se afirma que habría sido ella misma la que ordenó matar -como represalia- al mayordomo del prelado. Aparentemente, la fama de esta mujer se cimentaba no tanto en sus principios morales y actitudes de arrojo cuanto en su aspecto muy varonil. Sin embargo, también hay quienes afirman que el personaje Maricastañas no es real sino ficticio y pertenecería a la leyenda celta, a través del cuento "La batalla de los pájaros", cuyo personaje central es una tal Auburn Mary (traducible como María de color castaño). De todas formas, real o inventada, esta mujer forma parte del léxico de la mayoría de los hispanohablantes en el dicho del tiempo de Maricastaña, para hacer alusión a algo o alguien que hace mucho tiempo que está en este mundo.
DORAR LA PÍLDORA
Desde siempre, los medicamentos (infusiones, polvos, brebajes...) se han caracterizado por tener un sabor amargo, lo cual los hacía molestos en el momento de tener que tragarlos, pero eso era considerado algo natural, tanto como lo era el hábito de tener que soportar el dolor. Hoy, todos sabemos que esos botoncitos compuestos por distintas variedades de productos medicinales llamados píldoras suelen estar integrados -por lo general- por elementos de sabor amargo y desagradable al paladar. De ahí, que los antiguos boticarios, tal como se sigue haciendo en el día de hoy en los modernos laboratorios farmacéuticos, para disfrazar o disimular ese desagradable sabor, acudiesen al recurso de dorar la píldora con alguna sustancia de gusto azucarado y suave al paladar, de manera que se facilitara la acción de tragar el medicamento. Ese es el sentido de la expresión dorar la píldora, que hoy aplicamos en el lenguaje diario para hacer o decir algo de una forma más suave y tratando de no herir a quien nos escucha.
EL QUE SE FUE A SEVILLA, PERDIÓ SU SILLA
Cuentan que durante el reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, un sobrino de don Alonso de Fonseca -arzobispo de Sevilla- fue a su vez designado arzobispo de Compostela, pero suponiendo el tío que, a causa de las revueltas que agitaban Galicia, a su sobrino le costaría mucho tomar posesión de su cargo, se ofreció para adelantarse a Santiago para allanarle las dificultades, pero a cambio, le pidió a su sobrino que lo reemplazase en los negocios de su sede en Sevilla. Efectivamente, así se hizo y con el mejor resultado, de manera que una vez que don Alonso, concluida la gestión, regresó a Sevilla, se halló con la desagradable sorpresa de que su sobrino se resistía a abandonar la sede que regenteaba, alegando que el arreglo había sido permanente. Para reducirlo, se hizo necesaria la intervención del Papa y hasta la del propio rey Enrique. El joven, una vez que regresó a Santiago, terminó preso y sentenciado a cinco años de condena por otros delitos, pero su carrera continuó y llegó a ocupar los más altos cargos eclesiásticos, teniendo que ceder su arzobispado a su propio hijo. De aquel suceso, muy comentado en su tiempo, nació el dicho que seguramente en su origen debió ser el que se fue "de" Sevilla, perdió su silla y no como lo conocemos hoy, el que se fue "a" Sevilla, perdió su silla, porque en realidad, don Alonso no fue a Sevilla sino a Santiago de Compostela, para lo cual debió irse de Sevilla y... dejar su silla.
EL TIEMPO DE LAS VACAS GORDAS
Según cuenta la Biblia (Génesis), cierta vez el faraón tuvo un sueño singular e inquietante: vio cómo siete vacas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Desconcertado por tal visión, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno de ellos supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla. Ante tal circunstancia, hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión y éste le explicó que las siete vacas gordas simbolizaban "los siete próximos años, que serían de abundancia y prosperidad", mientras que las siete vacas flacas representaban la "escasez y penurias que harán que se olvide toda la abundancia de la tierra de Egipto durante otros siete años, y el hambre consumirá la tierra". Con el tiempo, la frase el tiempo de las vacas gordas adquirió el valor de aludir a cualquier período de prosperidad material, pero con la advertencia implícita de que a ese período habrá de sucederle otro de necesidades y apremios.
HAY (O NO HAY) MOROS EN LA COSTA
La historia relata que, durante varios siglos el Levante español (la zona mediterránea que abarca Valencia y Murcia) fue objeto de frecuentes invasiones por parte de los piratas berberiscos (habitantes de la región noroeste de África, entre el Mediterráneo y el Sahara).
Los pueblos que vivían en la ribera, a causa de ello, se encontraban en constante zozobra y para prevenir el peligro, se levantaron a lo largo de la costa numerosas atalayas de mampostería ciega, a las que se ascendía por medio de escalas de cuerda que luego eran retiradas. Desde lo alto de esas torres se vigilaba el ancho horizonte y, no bien se avizoraban las velas de las naves berberiscas, el centinela de turno comenzaba a gritar: "¡hay moros en la costa!". Sonaba entonces la campana, se encendían las hogueras de señal y la gente -alertada- se preparaba para la defensa. El sistema perduró hasta muchos años después, cuando se firmó la paz con los reyes de Berbería, pero el proverbial grito de ¡hay moros en la costa! pasó a ser expresión de uso familiar para advertir a alguien sobre la presencia de quien representa cierto peligro, o bien no conviene que escuche algo de lo que estamos diciendo. En sentido opuesto, se usa la expresión antónima no hay moros en la costa, para dar a entender que no existe peligro inminente para una persona que debe realizar determinada tarea.
HACERSE AGUA LA BOCA
Es por todos sabido que la presencia de un manjar apetitoso no sólo despierta el deseo de saborearlo, sino que activa de manera automática la secreción de las glándulas salivales, ubicadas en nuestra boca. Tanto es así, que a veces, la sola mención de un plato determinado es suficiente para producir ese efecto; y lo mismo sucede cuando estamos presenciando una película o un programa de televisión y en la pantalla se nos presenta un delicioso platillo: automáticamente, nuestras glándulas salivales comienzan a secretar su líquido. Este fenómeno que más de una vez hemos experimentado, da origen a la frase que metafóricamente utilizamos para aludir a algo que nos produce esa sensación de saborear cierto manjar. Pero, atención, la expresión hacerse agua la boca no se limita a la ingestión y saboreo de una comida, sino que se extiende al sentido figurado y suele aplicárselo en referencia a un hecho muy deseado y de inminente realización, aunque no tenga relación alguna con la comida.
LA ESPADA DE DAMOCLES
Según cuentan Horacio en una de sus "Odas" y Cicerón, en sus "Tusculanas", Damocles era cortesano de Dionisio I, El Viejo (siglo IV, AC), tirano de Siracusa, a quien envidiaba por su vida aparentemente afortunada y cómoda. El rey, con el propósito de escarmentarlo, decidió que Damocles lo sustituyera durante un festín, pero para ello dispuso que sobre su cabeza pendiera una afilada espada desnuda suspendida de una crin de caballo. De esta manera, Damocles pudo comprender lo efímero e inestable de la prosperidad y del lujoso modo de vivir del monarca. La frase la espada de Damocles se utiliza desde hace mucho tiempo, para expresar la presencia de un peligro inminente o de una amenaza.
LÁGRIMAS DE COCODRILO
Por motivos que se ignoran o quizá porque la imagen del reptil ha estado siempre ligada a hechos misteriosos, muchas son las leyendas que se cuentan acerca de la conducta del cocodrilo, algunas de ellas relacionadas con su actitud ante sus presas. Desde tiempos remotos, se sostenía que el saurio, para atraer a sus víctimas emitía un extraño e insinuante gemido. Otros autores añadían que, una vez devorada la presa, el temible reptil lloraba sobre los despojos de su comida, quizás afligido porque el festín hubiese terminado tan de prisa y no falta quien asegura que suele comerse a sus propias crías, desconociendo en este caso que la hembra acomoda a los más pequeños dentro de sus fauces para llevarlos al río, donde luego los suelta para que comiencen a nadar por sus propios medios. Asimismo, se sabe que las famosas lágrimas de cocodrilo son una secreción acuosa que mantiene húmedos los ojos del animal, fuera del agua, pero no tienen nada que ver con el llanto, debido a que las glándulas salivales y las lacrimales de este animal están situadas muy cerca unas de las otras y por eso, se estimulan constantemente, lo que hace que al animal llore mientras come. Todo esto, sumado a la fantasía popular sirvió para dar origen a la expresión lágrimas de cocodrilo, con la que se alude al dolor fingido de alguien ante cualquier suceso desgraciado, dolor que no es tomado en serio por ninguna de las personas que lo contemplan.
LA TERCERA ES LA VENCIDA
Expresión de tono optimista que asegura que, luego de haber fracasado en dos intentos, la próxima vez se logrará lo propuesto, por lo que se exhorta a la persona a perseverar en su esfuerzo. El origen parece estar en el vocabulario de la lucha cuerpo a cuerpo (y en otras clases de enfrentamientos), en la que el luchador que derribaba tres veces a su adversario ganaba, aunque algunos sostienen que, primitivamente, se consideraba ganador al que mejor se desempeñaba en un total de tres juegos. Como vemos, siempre era el número tres el elegido. En el ámbito de la Justicia de los siglos XVI y XVII, en la práctica procesal del derecho penal, se establecía la muerte al tercer robo, con lo que para el reo, al igual que para el luchador, la tercera, era la vencida.
LAS PAREDES OYEN
Es un modismo que procede de Francia, del tiempo de las persecuciones contra los hugonotes que culminó en la histórica "Noche de San Bartolomé" o "Noche de los cuchillos largos", episodio sangriento de las luchas religiosas que asolaron Francia en la segunda mitad del siglo XVI. El hecho fue promovido por Catalina de Médicis y el duque de Guisa quienes instigaron a los católicos a llevar a cabo una matanza de hugonotes (seguidores de Calvino), la noche del 24 de agosto de 1572. Según algunos historiadores, en aquellos tiempo, la reina Catalina de Médicis mandó construir, en las paredes de sus palacios, conductos acústicos secretos que permitieran oír lo que se hablaba en las distintas habitaciones, para así poder controlar cualquier conspiración en su contra. La frase las paredes oyen, con el tiempo, pasó a ser utilizada como señal de advertencia acerca de lo que se dice en determinado momento y lugar.
LO CONOCEN HASTA LOS PERROS
El dicho alude a la figura de don Francisco de Chinchilla, alcalde de Madrid a fines del siglo XVIII. Este buen señor acostumbraba a presentarse en los mercados, acompañado de sus alguaciles y guardias, al menor signo de disputa o riña, logrando -con su sola presencia- calmar los ánimos de los presuntos contendientes, de manera que la calma volvía a reinar en el lugar. También se cuenta de don Chinchilla que, en cierta oportunidad, con el propósito de mejorar las condiciones de salud de los madrileños, dictó una ordenanza que autorizaba a los alguaciles a matar a pedradas a todos los perros abandonados y vagabundos. La orden fue cumplida al pie de la letra y muy pronto se pudo ver por las calles Madrid un gran número de lapidaciones de perros vagabundos. Y llegó a tal punto la cuestión, que la gente comenzó a decir que los animales realmente conocían a su verdugo, ya que con la sola presencia de don Chinchilla, los canes empezaban a aullar y salían corriendo. costumbre consistente en que, cuando un hombre mataba a otro, estaba obligado a pagar en oro o en plata, el peso de la víctima a sus familiares. Posteriormente, esa práctica se trasladó al ámbito religioso, de manera que los parientes de un enfermo ofrecían a la Providencia por su pronto restablecimiento, el peso de aquel en plata, cera, trigo, etcétera. El mismo significado tienen hoy las ofrendas que se elevan a la Virgen o a algún santo en los templos; asimismo, entre los ismaelitas parsi de la India subsiste la costumbre de regalar anualmente a su jefe espiritual, el Aga Khan, su peso en oro. Todos estos antecedentes dieron lugar a la creación del dicho popular vale lo que pesa, utilizado para ponderar el valor (moral, intelectual, artístico o práctico) de una persona en particular.
VÉRSELAS NEGRAS
Para explicar este dicho, deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por los que se creía que se expresaba el oráculo. En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa. Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar.
VÍSTEME DESPACIO QUE TENGO PRISA
Seguramente, no debe de haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor". Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, por otra parte, no demuestra ser ninguna genialidad y es un hecho que muchos de los protagonistas de importantes hechos históricos pudieron haberla utilizado en algún momento de su vida.
No obstante, una creíble versión sostiene que fue el emperador Augusto (y por cronología, precede obviamente a los demás) quien solía exhortar a sus servidores diciéndoles "Apresúrate lentamente". Con el tiempo, la expresión habría sufrido variantes, pero manteniendo siempre la vigencia con la que llegó a nuestros días y a través de la cual se aconseja a otra persona a que actúe con calma y tranquilidad en el momento más delicado de una situación, debido a que cuando se procede apresuradamente, lejos de abreviar problemas, esa premura suele entorpecer y malograr los mejores propósitos.
¡VIVA LA PEPA!
La historia nos cuenta que la primera constitución española fue jurada en la ciudad de Cádiz en el año 1812. Pero dos años después, cuando se restableció el absolutismo, el rey Fernando VII la abolió, ayudado en gran medida por los Cien Mil Hijos de San Luis, nombre dado al ejército francés comandado por el duque de Angulema. Pero la abolición de la Carta Magna no sólo suspendió su vigencia, sino que quedó terminantemente prohibida la sola mención de su nombre, por lo que los liberales no podían utilizar su tradicional grito de ¡Viva la Constitución!. Lejos de someterse a esa medida arbitraria, los partidarios de la constitución encontraron la forma de referirse a ella, sin necesidad de mencionarla: como había sido promulgada el día 19 de marzo -festividad de San José-, la bautizaron La Pepa (recuérdese que Pepe es el hipocorístico o diminutivo cariñoso de José) y así fue como surgió el grito de ¡Viva la Pepa! para reemplazar el de ¡Viva la Constitución!, considerado entonces subversivo. Por supuesto, con el correr del tiempo la expresión habría de perder toda intención política para pasar a significar desenfado, regocijo y alboroto, tal como lo utilizamos actualmente, sobre todo para dar a entender que en algún lugar reina un total y completo desorden.
YO... ME LAVO LAS MANOS
Esta frase, muy utilizada para dar a entender que uno se declara libre de responsabilidad ante cualquier hecho, debe su popularidad al gesto histórico de Poncio Pilatos, procurador romano de la región de Judea, cuando tras pronunciar sus célebres palabras "Inocente soy de la sangre de este justo", se lavó las manos como respuesta a la condena de Jesucristo, clamorosamente reclamada por la turba enardecida de Jerusalén. En realidad, el gesto de lavarse las manos era una práctica simbólica en aquellos tiempos y se utilizaba para dar testimonio de inocencia ante cualquier grave acusación. Actualmente, la expresión yo... me lavo las manos o simplemente lavarse las manos, hace referencia a la liberación de toda responsabilidad ante determinado hecho.
ZAPATERO, A TUS ZAPATOS
Según los testimonios de los historiadores Valerio Máximo y Plinio, el Viejo, la frase fue pronunciada en cierta oportunidad por Apeles, el pintor griego más célebre de la Antigüedad. Este artista acostumbraba a exponer sus cuadros en la plaza pública y así podía escuchar directamente la opinión de la gente acerca de sus trabajos. En cierta oportunidad, Apeles había expuesto el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo a observar la obra y criticó la forma de una de las sandalias del personaje. Apeles acató la observación del zapatero, llevó la obra a su taller, la rectificó y nuevamente la llevó al lugar de exposición. Cuando el zapatero volvió a contemplar el cuadro, al ver que el pintor había acatado su sugerencia, se sintió autorizado para extender sus críticas a otros aspectos del retrato, lo que motivó que Apeles, al escuchar esos comentarios, lo encarara y le dijera: zapatero, a tus zapatos. La expresión, desde entonces, se usa como consejo a quien pretende juzgar asuntos ajenos en los que no es experto.
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jueves, 24 de enero de 2008
viernes, 11 de enero de 2008
Refranes que empiezan por Z
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Zangamanga mal fraguada, sólo a los bobos engaña.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Zapato que le duela a quien sin llamar se cuela.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Zapatero a tus zapatos.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Zapatero remendón, bien aprovecha el cambrillón.
Zapatero remendón, ya en el oficio lleva el don.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serías satres ni zapateros.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Zapato de amigo, la suela quebrada y el hilo podrido.
Zapato de ramplón de larga duración
Zapato de tres, del primero que llegue es.
Zapato que aprieta, no me peta.
Zapato que aprieta, otro se lo meta.
Zapato roto o sano, más vale en el pie que en la mano.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
Zorra vieja, en el lazo se mea.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Zorrilla que mucho tarda, caza aguarda.
Zorro dormilón, no caza gallinas.
Zorros en zorrera el humo los echa afuera.
Zozobra la verdad, más nunca ahogada la verás.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Zurcir bien, es más que tejer.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Zangamanga mal fraguada, sólo a los bobos engaña.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Zapato que le duela a quien sin llamar se cuela.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Zapatero a tus zapatos.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Zapatero remendón, bien aprovecha el cambrillón.
Zapatero remendón, ya en el oficio lleva el don.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serías satres ni zapateros.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Zapato de amigo, la suela quebrada y el hilo podrido.
Zapato de ramplón de larga duración
Zapato de tres, del primero que llegue es.
Zapato que aprieta, no me peta.
Zapato que aprieta, otro se lo meta.
Zapato roto o sano, más vale en el pie que en la mano.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
Zorra vieja, en el lazo se mea.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Zorrilla que mucho tarda, caza aguarda.
Zorro dormilón, no caza gallinas.
Zorros en zorrera el humo los echa afuera.
Zozobra la verdad, más nunca ahogada la verás.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Zurcir bien, es más que tejer.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Refranes que empiezan por U
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que le llamen.
Un año bueno da para siete malos.
Un aumento de caudal, nunca viene mal.
Un buen consejo, no tiene precio.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Un clavo saca a otro clavo.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Un día de obra, un mes de escoba.
Un día menos, una arruga más.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Un espejo no sabe ser embustero.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Un médico cura, dos dudan, y tres muerte segura.
Un mes de experiencia enseña más que diez años de ciencia.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
Un sabio y un tonto, sabe más que un sabio solo.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Un suspiro es poco alivio.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Una buena bota, el camino acorta.
Una buena capa, todo lo tapa.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Una de cal y otra de arena, hacen la plática amena.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Una deuda, veite engendra.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Una golondrina no hace verano.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Una hora de contento, vale por ciento.
Una mano lava a la otra, y las dos, la cara.
Una maravilla, con otra se olvida.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Una obra mala, con una buena se paga.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Una sola araña cien moscas apaña.
Una sola mano no aplaude.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Una visita larga, ¿A quien no carga?
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Uno come la ftura aceda y otro tiene la dentera.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Uno por el otro y la casa sin barrer.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Unos llevan la fama y otros escardan la lana.
Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados.
Unos por otros, y la casa sin barrer.
Unos tanto y otros tan poco.
Unos tienen la fama y otros cardan la lana.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
Uñas de gato y hábitos de beato.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que le llamen.
Un año bueno da para siete malos.
Un aumento de caudal, nunca viene mal.
Un buen consejo, no tiene precio.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Un clavo saca a otro clavo.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Un día de obra, un mes de escoba.
Un día menos, una arruga más.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Un espejo no sabe ser embustero.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Un médico cura, dos dudan, y tres muerte segura.
Un mes de experiencia enseña más que diez años de ciencia.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
Un sabio y un tonto, sabe más que un sabio solo.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Un suspiro es poco alivio.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Una buena bota, el camino acorta.
Una buena capa, todo lo tapa.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Una de cal y otra de arena, hacen la plática amena.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Una deuda, veite engendra.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Una golondrina no hace verano.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Una hora de contento, vale por ciento.
Una mano lava a la otra, y las dos, la cara.
Una maravilla, con otra se olvida.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Una obra mala, con una buena se paga.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Una sola araña cien moscas apaña.
Una sola mano no aplaude.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Una visita larga, ¿A quien no carga?
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Uno come la ftura aceda y otro tiene la dentera.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Uno por el otro y la casa sin barrer.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Unos llevan la fama y otros escardan la lana.
Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados.
Unos por otros, y la casa sin barrer.
Unos tanto y otros tan poco.
Unos tienen la fama y otros cardan la lana.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
Uñas de gato y hábitos de beato.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Refranes que empiezan por T
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Tanto debes, tanto vales.
Tanto ganado, tanto gastado.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Tanto quiere la loca a sus hijos, que los mata a cariños.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Tanto tienes, tanto te adulan.
Tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.
Tantos años al marqués, y no sabe menear el abanico.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Tiene más mido que vergüenza.
Tienes más salidas que una autopista.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
Tienes menos sesos que una piedra.
Toda demasía enfada y hastía.
Todo en la vida tiene su medida.
Todo lo mudable es poco estimable.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Todo salto tiene riesgo.
Todo se pega, menos la hermosura.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos no vemos.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
Tómame a cuestas y verás lo que peso.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Tropezando y cayendo al andar va el niño aprendiendo.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Tanto debes, tanto vales.
Tanto ganado, tanto gastado.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Tanto quiere la loca a sus hijos, que los mata a cariños.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Tanto tienes, tanto te adulan.
Tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.
Tantos años al marqués, y no sabe menear el abanico.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Tiene más mido que vergüenza.
Tienes más salidas que una autopista.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
Tienes menos sesos que una piedra.
Toda demasía enfada y hastía.
Todo en la vida tiene su medida.
Todo lo mudable es poco estimable.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Todo salto tiene riesgo.
Todo se pega, menos la hermosura.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos no vemos.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
Tómame a cuestas y verás lo que peso.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Tropezando y cayendo al andar va el niño aprendiendo.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Refranes que empiezan por S
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Saber amar, es mucho saber.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Saber es poder.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Salud, dinero y bien vino, e irme a la gloria de camino.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Sarna con gusto no pica.
Se cree el ladró nque todos son de su condición.
Se dice el milagro, pero no el Santo.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Según con quien te encontré, así te trate.
Según el sapo es la pedrada.
Según el soldado, así se le da la boleta de alojado.
Según serás, así merecerás.
Según te verán, así te tratarán.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Ser desagradeciso es ser mal nacidos.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Si eres pobre, no quieras imitar al rico.
Si eres un burro teñido, cuando llueva esarás perdido.
Si hay trato, pueden ser amigos perro y gato.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Si la nube es negra, cuídate de la piedra.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Si las orejas sacude la burra, lluvia segura.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Si quieres que crezca más, en la lluna llena lo has de podar.
Si quieras que la gente se rías, cuenta tus penas María.
Si quieres que te siga el can, dale pan.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Si se vierte el salero, faltará la sal, pero no el agüero.
Si te casas con un hombre rico, es igual que sea feo o bonito.
Si te he visto no me acuerdo.
Si te pica el alacrán, corre, corre sacristán.
Si te pica un alacrán, encuentra una pala y vete a acostar.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Si una puerta se ciera, otra se abre.
Si ves las estrelas brillar, sal marinero a la mar.
Si vives alegre, rico eres.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Si vives de fiado, vives señalado.
Siempre ayuda la verdad.
Siempre es mejor el camino más corto.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Siempre pan tierno, casa sin gobierno.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Sin dudar, no hay acertar.
Sin la bolsa llena, ni rubia ni morena.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Sin un duro, no ha futuro.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Sólo deja para los demás lo que no quieras hacer tu mismo.
Sólo no da traspiés el que no tiene pies.
Sólo pica la abeja a quien poco la maneja.
Son más los días que las alegrías.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Saber amar, es mucho saber.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Saber es poder.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Salud, dinero y bien vino, e irme a la gloria de camino.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Sarna con gusto no pica.
Se cree el ladró nque todos son de su condición.
Se dice el milagro, pero no el Santo.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Según con quien te encontré, así te trate.
Según el sapo es la pedrada.
Según el soldado, así se le da la boleta de alojado.
Según serás, así merecerás.
Según te verán, así te tratarán.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Ser desagradeciso es ser mal nacidos.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Si eres pobre, no quieras imitar al rico.
Si eres un burro teñido, cuando llueva esarás perdido.
Si hay trato, pueden ser amigos perro y gato.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Si la nube es negra, cuídate de la piedra.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Si las orejas sacude la burra, lluvia segura.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Si quieres que crezca más, en la lluna llena lo has de podar.
Si quieras que la gente se rías, cuenta tus penas María.
Si quieres que te siga el can, dale pan.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Si se vierte el salero, faltará la sal, pero no el agüero.
Si te casas con un hombre rico, es igual que sea feo o bonito.
Si te he visto no me acuerdo.
Si te pica el alacrán, corre, corre sacristán.
Si te pica un alacrán, encuentra una pala y vete a acostar.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Si una puerta se ciera, otra se abre.
Si ves las estrelas brillar, sal marinero a la mar.
Si vives alegre, rico eres.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Si vives de fiado, vives señalado.
Siempre ayuda la verdad.
Siempre es mejor el camino más corto.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Siempre pan tierno, casa sin gobierno.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Sin dudar, no hay acertar.
Sin la bolsa llena, ni rubia ni morena.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Sin un duro, no ha futuro.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Sólo deja para los demás lo que no quieras hacer tu mismo.
Sólo no da traspiés el que no tiene pies.
Sólo pica la abeja a quien poco la maneja.
Son más los días que las alegrías.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Refranes que empiezan por R
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Rebuznar es de burros, rebuznar de cazurros.
Rebuzné una vez, y por burro quedé.
Rectificar es de sabios.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Refranes y consejos, todos son buenos.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Reniego del amigo, que se come sólo lo suyo y lo mío conmigo.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Repetido y a la larga, lo más dulce amarga.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Resbalón y tropezón, avisos de caída son.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Riña de amantes, agua referescante.
Riñas de enamorados, amores doblados.
¿Riñen los amos? mal augurio para los criados.
Risa liviana, cabeza vana.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Rebuznar es de burros, rebuznar de cazurros.
Rebuzné una vez, y por burro quedé.
Rectificar es de sabios.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Refranes y consejos, todos son buenos.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Reniego del amigo, que se come sólo lo suyo y lo mío conmigo.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Repetido y a la larga, lo más dulce amarga.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Resbalón y tropezón, avisos de caída son.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Riña de amantes, agua referescante.
Riñas de enamorados, amores doblados.
¿Riñen los amos? mal augurio para los criados.
Risa liviana, cabeza vana.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Refranes que empiezan por Q
Que bien canta María después de la comida.
Que bien se trilla fuera de la parva!
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Que cada cual espante sus pulgas.
Que cada palo aguante su vela.
Que cada sacristán doble por su difunto.
!Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Que la haga el que la deshizo.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Quien a hierro mata, a hierro muere.
Quien a mano ajena espera, mal yenta y peor cena.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Quien al asno alaba, tal hijo le nazca.
Quien al escoger mucho titubea, lo peor se lleva.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Quien asno nació, asno murió.
Quien bien te quiere, te hará llorar.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Quien buen norte tiene, seguro va y seguro viene.
Quien calla, otorga.
Quien canta, su mal espanta.
Quien canta, su miedo espanta.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Quien da primero, da dos veces.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Quien desea aprender, pronto llegará a saber.
Quien escucha su mal oye.
Quien espera, desespera.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
¿Quien hace caso de mediosdías habiendo días enteros?
Quien hace un cesto hace cientos.
Quien hizo el cohombro que se lo cargue al hombro.
Quien la haga que la pague.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Quien mal anda, mal acaba.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Quien más mira, menos ve.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Quien mucho abarca, poco parieta.
Quien nada hace, nada teme.
Quien nada sabe de subida, nada sabe de bajada.
Quien no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Quien no miente, no viene de buena gente
Quien no es agradecido no es bien nacido.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Quien no se arriesga, no gana.
Quien no se aventura, no pasa la mar.
Quien no te conozca, que te compre.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Quien parte y reparte, se lleva la mejor parte.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Quien quiera peces, que se moje el culo.
¿Quien sabe las vueltas que puede dar una llave?
Quien se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Quien se duerme, no pesca peces.
Quien se levanta tarde, ni va a misa ni come carne.
Quien se pica, ajos come.
Quien se quemare, que sople.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Quien siembra vientos, recoge tempestades.
Quien solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Quien todo lo niega, todo lo confiesa.
Quien re conozca que te compre.
Quien te quiere, no te hiere.
Quien tiene boca se equivoca.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Quien tuvo, retuvo.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Quien una vez te engañó, que no lo haga dos.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Quitando la piedra, se quita el tropezón.
Que bien se trilla fuera de la parva!
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Que cada cual espante sus pulgas.
Que cada palo aguante su vela.
Que cada sacristán doble por su difunto.
!Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Que la haga el que la deshizo.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Quien a hierro mata, a hierro muere.
Quien a mano ajena espera, mal yenta y peor cena.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Quien al asno alaba, tal hijo le nazca.
Quien al escoger mucho titubea, lo peor se lleva.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Quien asno nació, asno murió.
Quien bien te quiere, te hará llorar.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Quien buen norte tiene, seguro va y seguro viene.
Quien calla, otorga.
Quien canta, su mal espanta.
Quien canta, su miedo espanta.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Quien da primero, da dos veces.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Quien desea aprender, pronto llegará a saber.
Quien escucha su mal oye.
Quien espera, desespera.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
¿Quien hace caso de mediosdías habiendo días enteros?
Quien hace un cesto hace cientos.
Quien hizo el cohombro que se lo cargue al hombro.
Quien la haga que la pague.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Quien mal anda, mal acaba.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Quien más mira, menos ve.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Quien mucho abarca, poco parieta.
Quien nada hace, nada teme.
Quien nada sabe de subida, nada sabe de bajada.
Quien no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Quien no miente, no viene de buena gente
Quien no es agradecido no es bien nacido.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Quien no se arriesga, no gana.
Quien no se aventura, no pasa la mar.
Quien no te conozca, que te compre.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Quien parte y reparte, se lleva la mejor parte.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Quien quiera peces, que se moje el culo.
¿Quien sabe las vueltas que puede dar una llave?
Quien se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Quien se duerme, no pesca peces.
Quien se levanta tarde, ni va a misa ni come carne.
Quien se pica, ajos come.
Quien se quemare, que sople.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Quien siembra vientos, recoge tempestades.
Quien solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Quien todo lo niega, todo lo confiesa.
Quien re conozca que te compre.
Quien te quiere, no te hiere.
Quien tiene boca se equivoca.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Quien tuvo, retuvo.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Quien una vez te engañó, que no lo haga dos.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Quitando la piedra, se quita el tropezón.
Refranes que empiezan por P
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Pagan justos por pecadores.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Palo dado, ni Dios lo quita.
Palos con gusto no duelen.
Pan con pan, comida de tontos.
Para ese viaje no se necesitan alforjas.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Para muestra basta un botón.
Para prosperar, vender y comprar.
Para todo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Pelillos a la mar, y lo pasado a olvidar.
Pereza, llave de pobreza.
Perro ladrador, poco mordedor.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Pesar compartido, pronto es ido.
Piensa el ladrón que todos son de su misma condición.
Piensa mal y acertarás.
Poco a poco llegaremos antes.
Poco a poco se anda todo.
Poco puede dar el que nada tiene.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Poderoso caballero es don dinero.
Por so pasa, moja.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Por el color se vende el paño.
Por el hilo se saca el ovillo.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Por las cuentas del rosario, suele subirse al pecho el diablo.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Por probar, nada se pierde.
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Por un mal chiste de un buen amigo perdiste.
Por un oído me entra y por otro me sale.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Primero es la obligación que la devoción.
Primero son los presentes que los ausentes.
Pronto y bien rara vez, juntos se ven.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Pagan justos por pecadores.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Palo dado, ni Dios lo quita.
Palos con gusto no duelen.
Pan con pan, comida de tontos.
Para ese viaje no se necesitan alforjas.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Para muestra basta un botón.
Para prosperar, vender y comprar.
Para todo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Pelillos a la mar, y lo pasado a olvidar.
Pereza, llave de pobreza.
Perro ladrador, poco mordedor.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Pesar compartido, pronto es ido.
Piensa el ladrón que todos son de su misma condición.
Piensa mal y acertarás.
Poco a poco llegaremos antes.
Poco a poco se anda todo.
Poco puede dar el que nada tiene.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Poderoso caballero es don dinero.
Por so pasa, moja.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Por el color se vende el paño.
Por el hilo se saca el ovillo.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Por las cuentas del rosario, suele subirse al pecho el diablo.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Por probar, nada se pierde.
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Por un mal chiste de un buen amigo perdiste.
Por un oído me entra y por otro me sale.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Primero es la obligación que la devoción.
Primero son los presentes que los ausentes.
Pronto y bien rara vez, juntos se ven.
Refranes que empiezan por N
Nada creas, sini lo que veas.
Nadie da palos de balde.
Nadie es profeta en su tierra.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Nadie le da vela en este entierro.
Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ha pedido.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Nadie tira piedras a su tejado.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Necio es quien con necios anda.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Ni tanto ni tan calvo.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Ni virtud en la juventus, ni en la vejez salud.
Ni vive, ni deja vivir.
Ningún burro se queda calvo.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Ningún perro lamiendo engorda.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Niño quieto y callado, es que hace algo mlo.
No basta parecerlo, hay que serlo.
No bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
No busques a la vez fotuna y mujer.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
No con quien naces, sino con quien paces.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
No cuentes dinero delante de los pobres.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
No da quien tiene, sino quien quiere.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
No es habilidad poca saber nadar y guardar la ropa.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
No es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
No es oro todo lo que reluce.
No es tan fiero el león como lo pintan.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
No estés jugando en el bar si has de plantar el melonar.
No fío, porque pierdo lo mío.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
No hagas cosas buenas que parezcan malas.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
No has de ceder con quien naces, sino con quien paces.
No hay cosa más barata que la que se compra.
No hay cosa que no tenga su contra.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
No hay enemigo pequeño.
No hay hermosura sin gordura.
No hay hombre sin hmbres.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
No hay mal que cien años dure, ni persona que lo aguante.
No hay mal que por bien no venga.
No hay mejor ahorrar, que poco gastar.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
No hay nadie perfecto, sólo que algunos abusan.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
No hay provecho propio sin daño para otro.
No hay tonto que no se tenga por listo.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
No por mucho madrugar, amanece más temprano.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristán.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
No se hizo la miel para la boca del asno.
No se me olvidará..., mientras me acuerde.
No soy monedita de oro, para caer bien a todos.
No te acostumbres a lo que no dure.
No te alabes antes de que acabes.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No te cierres una puerta, si no has abierto otra.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
No te metas donde salir no puedas.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
No tires piedras sobre tu tejado.
No todos los que val a la feria compran o venden en ella.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
No vendas la piel de oso antes de haberlo cazado.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Nunca digas de este agua no beberé.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nunca falta Dios a los pobres.
Nunca falta quie te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo ni a la mujer.
Nunca llueve a gusto de todos.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Nunca te dejes vencer por lágrimas de mujer.
Nadie da palos de balde.
Nadie es profeta en su tierra.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Nadie le da vela en este entierro.
Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ha pedido.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Nadie tira piedras a su tejado.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Necio es quien con necios anda.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Ni tanto ni tan calvo.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Ni virtud en la juventus, ni en la vejez salud.
Ni vive, ni deja vivir.
Ningún burro se queda calvo.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Ningún perro lamiendo engorda.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Niño quieto y callado, es que hace algo mlo.
No basta parecerlo, hay que serlo.
No bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
No busques a la vez fotuna y mujer.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
No con quien naces, sino con quien paces.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
No cuentes dinero delante de los pobres.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
No da quien tiene, sino quien quiere.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
No es habilidad poca saber nadar y guardar la ropa.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
No es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
No es oro todo lo que reluce.
No es tan fiero el león como lo pintan.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
No estés jugando en el bar si has de plantar el melonar.
No fío, porque pierdo lo mío.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
No hagas cosas buenas que parezcan malas.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
No has de ceder con quien naces, sino con quien paces.
No hay cosa más barata que la que se compra.
No hay cosa que no tenga su contra.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
No hay enemigo pequeño.
No hay hermosura sin gordura.
No hay hombre sin hmbres.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
No hay mal que cien años dure, ni persona que lo aguante.
No hay mal que por bien no venga.
No hay mejor ahorrar, que poco gastar.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
No hay nadie perfecto, sólo que algunos abusan.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
No hay provecho propio sin daño para otro.
No hay tonto que no se tenga por listo.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
No por mucho madrugar, amanece más temprano.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristán.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
No se hizo la miel para la boca del asno.
No se me olvidará..., mientras me acuerde.
No soy monedita de oro, para caer bien a todos.
No te acostumbres a lo que no dure.
No te alabes antes de que acabes.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No te cierres una puerta, si no has abierto otra.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
No te metas donde salir no puedas.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
No tires piedras sobre tu tejado.
No todos los que val a la feria compran o venden en ella.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
No vendas la piel de oso antes de haberlo cazado.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Nunca digas de este agua no beberé.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nunca falta Dios a los pobres.
Nunca falta quie te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo ni a la mujer.
Nunca llueve a gusto de todos.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Nunca te dejes vencer por lágrimas de mujer.
Refranes que empiezan por M
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Madre holgazana, cría hija cortesana.
Madre pía, daña cía
Madruga y verás, trabaja y tendrás.
Mal acaba quien mal anda.
Mal acierta quien sólo el interés se lleva.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Mal ajeno, de pelo cuelga.
Mal ayuna el que mal come.
Mal camino, no va a buen lugar.
Mal de locura, sólo la muerte lo cura.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Mal de muchos, epidemia.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Mal ganado es de guardar, doncellas y mozas para casar.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Mal ojo le veo al tuerto.
Mal oledor, mal catador.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Mala hierba, nunca muere.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Malos reyes, muchas leyes.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre somos nosotros.
Mano lavada, salud bien guardada.
Mano que te da de comer no has de morder.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Manos blancas, no ofenden.
Manos frías, corazón ardiente.
Manos que no dais, ?qué esperáis?
Maña y saber, para todo es menester.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Más cagado que palo de gallinero.
Más corre un galgo que un podenco.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Más mató la receta que la escopeta.
Más puede Dios solo que los sdiablos todos.
Más que las costumbres, los dineros, hacen a los hijos caballeros.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Más tiran dos tetas que un par de carretas.
Más tiran nalgas eb lecho que bueyes en barbecho.
Más vale aprovechar que tirar.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Más vale ir solo que mal acompañado.
Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Más vale llegar a tiempo que rondar un año.
Más vale maña que fuerza.
Más vale malo conocido que bueno por conocer.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Más vale prevenir que curar.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Más vale tarde que nunca.
Más vale un mal arreglo que un buen pleito.
Más vale un "toma", que dos "te daré".
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Más ven cuatro ojos que dos.
Más vuela la fama mala que la buena.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Mejor es ser cabeza de ratón que cola de león.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Menos correr y más hacer.
Mentiras de día y peos de noche, los hay a troche y moche.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Mire usted que dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Mucho apretar, pronto aflojar.
Mucho ayuda quien no estorba.
Mucho ofrecer y poco dar, juntos suelen andar.
Mucho saber, menos ignorar es.
Muchos a disponer, ninguno a obedecer.
Muchos locos empezaron creyéndose sabios.
Muchos que parecen corderos, son lobos carniceros.
Muchos que viven cantando, mueren llorando.
Muerta la gata, los ratones bailan.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Mujer aseada, aunque sea jorobada.
Mujer asomada a la ventana, o es puta o está enamorada.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Mujer de lengua certera, mujer refranera.
Mujer enferma. mujer eterna.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciada.
Mujer que espera al príncipe azul, viste a los santos de tul.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Mujer tan ancha. es que no usa la escoba y menos la plancha.
Mujeres juntas, ni difuntas.
Mujeres y avellanas, muchas salen vanas.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Músico pagado, toca mal son.
muy p0ronto te cansarás y en un año te amansarás.
Madre holgazana, cría hija cortesana.
Madre pía, daña cía
Madruga y verás, trabaja y tendrás.
Mal acaba quien mal anda.
Mal acierta quien sólo el interés se lleva.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Mal ajeno, de pelo cuelga.
Mal ayuna el que mal come.
Mal camino, no va a buen lugar.
Mal de locura, sólo la muerte lo cura.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Mal de muchos, epidemia.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Mal ganado es de guardar, doncellas y mozas para casar.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Mal ojo le veo al tuerto.
Mal oledor, mal catador.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Mala hierba, nunca muere.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Malos reyes, muchas leyes.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre somos nosotros.
Mano lavada, salud bien guardada.
Mano que te da de comer no has de morder.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Manos blancas, no ofenden.
Manos frías, corazón ardiente.
Manos que no dais, ?qué esperáis?
Maña y saber, para todo es menester.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Más cagado que palo de gallinero.
Más corre un galgo que un podenco.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Más mató la receta que la escopeta.
Más puede Dios solo que los sdiablos todos.
Más que las costumbres, los dineros, hacen a los hijos caballeros.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Más tiran dos tetas que un par de carretas.
Más tiran nalgas eb lecho que bueyes en barbecho.
Más vale aprovechar que tirar.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Más vale ir solo que mal acompañado.
Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Más vale llegar a tiempo que rondar un año.
Más vale maña que fuerza.
Más vale malo conocido que bueno por conocer.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Más vale prevenir que curar.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Más vale tarde que nunca.
Más vale un mal arreglo que un buen pleito.
Más vale un "toma", que dos "te daré".
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Más ven cuatro ojos que dos.
Más vuela la fama mala que la buena.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Mejor es ser cabeza de ratón que cola de león.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Menos correr y más hacer.
Mentiras de día y peos de noche, los hay a troche y moche.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Mire usted que dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Mucho apretar, pronto aflojar.
Mucho ayuda quien no estorba.
Mucho ofrecer y poco dar, juntos suelen andar.
Mucho saber, menos ignorar es.
Muchos a disponer, ninguno a obedecer.
Muchos locos empezaron creyéndose sabios.
Muchos que parecen corderos, son lobos carniceros.
Muchos que viven cantando, mueren llorando.
Muerta la gata, los ratones bailan.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Mujer aseada, aunque sea jorobada.
Mujer asomada a la ventana, o es puta o está enamorada.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Mujer de lengua certera, mujer refranera.
Mujer enferma. mujer eterna.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciada.
Mujer que espera al príncipe azul, viste a los santos de tul.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Mujer tan ancha. es que no usa la escoba y menos la plancha.
Mujeres juntas, ni difuntas.
Mujeres y avellanas, muchas salen vanas.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Músico pagado, toca mal son.
muy p0ronto te cansarás y en un año te amansarás.
Refranes que empiezan por L
La abadesa más segura, la de la edad madura.
La abundancia da arrogancia.
La abundancia hace infelices a los ricos.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
La varaicia es mar sin fondo y sin orillas.
La avaricia rompe el saco.
La balanza no distingue el oro del plomo.
La batata la hizo Dios, el boniato, no.
La belleza y ta tontería, van siempre en compañía.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
La buena jornada empieza muy de mañana.
La buena lectura, alivia la tristura.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
La buena solera hace el vino de primera.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
La calle es camino de todas partes.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La cara bonita y la intención maldita.
La cara más fea, la hermosura la hermosea.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
La codicia rompe el saco.
La compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
La curiosidad anda en busca de novedad.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La esencia fina viene en frasquito chico.
La espina, ya nace con la punta fina.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
La experiencia no se fía de la apariencia.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
La gente agradecida es gente bien nacida.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
La hacienda bien ganada, con afán se guarda.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
La labranza no tiene alabanza.
La lengua, aunque no tiene huesos, los quiebra.
La leña verde, mal se enciende.
La letra, con sangre entra.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para tí lo agudo.
La libertad es una alaja que con ningún dinero se paga.
La mala costurera, larga la hebra.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
La mancha de aceite, paso a pasito se extiende.
La mayor ventura, menos dura.
La mejor lotería, es una buena economía.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
La mujer en casa, y la pata quebrada.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
La noche para pensar, el día para obrar.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
La ocasión es madre de la tentación.
La ociosidad es madre de todos los vicios.
La oprtunidad la pintan calva.
La oportunidad se escapa por los pelos.
La paciencia es buena ciencia.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
La que fue flor, algo le queda de olor.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
La ventura es paño que poco dura.
La vergüenza, una vez perdida, se perdió para toda la vida.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
La vida es corta, y pasarla bien es lo que importa.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Labrador, trabaja y suda que dios te ayuda.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Las desgracias vienen juntas, y lñas gracias muy espaciadas.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Leche bien cocida, tres veces subida.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Lo barato, sale caro.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Lo bueno y lo barato, no caben en un zapato.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Lo que no se empieza, no se acaba.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los ciudadanos.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Los casados, casa quieren.
Los celos son malos consejeros.
Los dineros del sacristán, cantando vienen, cantando se van.
Los duelos me hicieron negra, que yo señor, blanca era.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Los pies del hortelano no estropean lo plantado.
Los refranes no engañan a nadie.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Los refranes y los dichos viejos son sólo para pendejos.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
Llaga incurable, vida miserable.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Llámame gorrión y échame trigo.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Llanto de heredero, poco duradero.
Llave puesta, puerta abierta.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Llegada la ocasión, el más viejo, el más ladrón.
Llegar y besar, suerte es singular.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
LLueve a cargas, que hecho está donde caigas.
La abundancia da arrogancia.
La abundancia hace infelices a los ricos.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
La varaicia es mar sin fondo y sin orillas.
La avaricia rompe el saco.
La balanza no distingue el oro del plomo.
La batata la hizo Dios, el boniato, no.
La belleza y ta tontería, van siempre en compañía.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
La buena jornada empieza muy de mañana.
La buena lectura, alivia la tristura.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
La buena solera hace el vino de primera.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
La calle es camino de todas partes.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La cara bonita y la intención maldita.
La cara más fea, la hermosura la hermosea.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
La codicia rompe el saco.
La compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
La curiosidad anda en busca de novedad.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La esencia fina viene en frasquito chico.
La espina, ya nace con la punta fina.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
La experiencia no se fía de la apariencia.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
La gente agradecida es gente bien nacida.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
La hacienda bien ganada, con afán se guarda.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
La labranza no tiene alabanza.
La lengua, aunque no tiene huesos, los quiebra.
La leña verde, mal se enciende.
La letra, con sangre entra.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para tí lo agudo.
La libertad es una alaja que con ningún dinero se paga.
La mala costurera, larga la hebra.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
La mancha de aceite, paso a pasito se extiende.
La mayor ventura, menos dura.
La mejor lotería, es una buena economía.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
La mujer en casa, y la pata quebrada.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
La noche para pensar, el día para obrar.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
La ocasión es madre de la tentación.
La ociosidad es madre de todos los vicios.
La oprtunidad la pintan calva.
La oportunidad se escapa por los pelos.
La paciencia es buena ciencia.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
La que fue flor, algo le queda de olor.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
La ventura es paño que poco dura.
La vergüenza, una vez perdida, se perdió para toda la vida.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
La vida es corta, y pasarla bien es lo que importa.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Labrador, trabaja y suda que dios te ayuda.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Las desgracias vienen juntas, y lñas gracias muy espaciadas.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Leche bien cocida, tres veces subida.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Lo barato, sale caro.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Lo bueno y lo barato, no caben en un zapato.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Lo que no se empieza, no se acaba.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los ciudadanos.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Los casados, casa quieren.
Los celos son malos consejeros.
Los dineros del sacristán, cantando vienen, cantando se van.
Los duelos me hicieron negra, que yo señor, blanca era.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Los pies del hortelano no estropean lo plantado.
Los refranes no engañan a nadie.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Los refranes y los dichos viejos son sólo para pendejos.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
Llaga incurable, vida miserable.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Llámame gorrión y échame trigo.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Llanto de heredero, poco duradero.
Llave puesta, puerta abierta.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Llegada la ocasión, el más viejo, el más ladrón.
Llegar y besar, suerte es singular.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
LLueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Refranes que empiezan por J
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Jactancia es mala de San Benito hacer gala.
Jamás creó una puerta Dios, sin que abriese dos.
Jamás olvidó el que bien amó.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Jamón empezado, pronto mediado; jamón mediado, pronto acabado.
Jamón y vino viejo, estiran el pellejo.
Jarra nueva hace el agua fresca.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Jornada emprendida, medio concluida.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Jornal del obrero, suele quedarse en la tienda del tabernero.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cerca tienen la muerte.
Joven es quien está sano, aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Joven y peluquero, !pies para que os quiero!
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Joya en una fea, la adorna, pero no la hermosea.
Joya es la fama para bien guardarla.
Juan Palomo; yo me lo guiso y yo me lo como.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Juego y bebida, casa perdida.
Juegos de manos, juegos de villanos.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Juez que dudando condena, merece pena.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Julio, el mes más corto cuando hay peculio.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Junta de pájaros, agua segura.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Juramento, juro y miento.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Jurarves magaña, quien jura te engaña.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Justicia es agravio, cuando no la aplica el sabio.
Justicia y no por mi casa.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Juzgué de ligero y arrepentíme presto.
Jactancia es mala de San Benito hacer gala.
Jamás creó una puerta Dios, sin que abriese dos.
Jamás olvidó el que bien amó.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Jamón empezado, pronto mediado; jamón mediado, pronto acabado.
Jamón y vino viejo, estiran el pellejo.
Jarra nueva hace el agua fresca.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Jornada emprendida, medio concluida.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Jornal del obrero, suele quedarse en la tienda del tabernero.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cerca tienen la muerte.
Joven es quien está sano, aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Joven y peluquero, !pies para que os quiero!
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Joya en una fea, la adorna, pero no la hermosea.
Joya es la fama para bien guardarla.
Juan Palomo; yo me lo guiso y yo me lo como.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Juego y bebida, casa perdida.
Juegos de manos, juegos de villanos.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Juez que dudando condena, merece pena.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Julio, el mes más corto cuando hay peculio.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Junta de pájaros, agua segura.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Juramento, juro y miento.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Jurarves magaña, quien jura te engaña.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Justicia es agravio, cuando no la aplica el sabio.
Justicia y no por mi casa.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Juzgué de ligero y arrepentíme presto.
Refranes que empiezan por H
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Hablar, no cuanto puedas, sino cuanto debas.
Habló el rey y dijo : mu.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Hacienda de pluma, poco dura.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Hay confianzas que dan asco.
Hay confianzas que matan.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Haz bien y no mires a quien.
Haz ruido y sacarás partido.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Hijo de gran ladrón, gran señorón.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Holgaz, tenazas; que muerto es el herrero.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Hombrte muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Hombre refranero, medido y certero.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Hortelano tonto, patata gorda.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Hurtar para dar a Dios, sólo el deminio lo aconsejó.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Hablar, no cuanto puedas, sino cuanto debas.
Habló el rey y dijo : mu.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Hacienda de pluma, poco dura.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Hay confianzas que dan asco.
Hay confianzas que matan.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Haz bien y no mires a quien.
Haz ruido y sacarás partido.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Hijo de gran ladrón, gran señorón.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Holgaz, tenazas; que muerto es el herrero.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Hombrte muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Hombre refranero, medido y certero.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Hortelano tonto, patata gorda.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Hurtar para dar a Dios, sólo el deminio lo aconsejó.
Refranes que empiezan por G
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Gallina que canta, de poner viene.
Gallina vieja da buen caldo.
Gallo fino no extraña gallinero.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Gallo que no canta, algo tiene en la garganta.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Gana poco, pero gana siempre.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Gato con guantes, no caza ratones.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Gato enratado, no quiere pescado.
Gato gordo honra su casa.
Gato maullador, nunca buen cazador.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Gato que no caza ¡qué pinta en casa!
Gato y mujeres, buenas uñas tienen.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Genio y figura, hasta la sepultura.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?
Gran constipado, culo apretado.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Guárdate de hombre que no habla y de can que no ladra.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Guarda el melonar, te quitaré un melón si me lo das.
Guarda que comer y no que hacer.
Guarda y no protestes; porfía y no apuestes.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Guerra avisada no mata soldado.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Gallina que canta, de poner viene.
Gallina vieja da buen caldo.
Gallo fino no extraña gallinero.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Gallo que no canta, algo tiene en la garganta.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Gana poco, pero gana siempre.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Gato con guantes, no caza ratones.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Gato enratado, no quiere pescado.
Gato gordo honra su casa.
Gato maullador, nunca buen cazador.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Gato que no caza ¡qué pinta en casa!
Gato y mujeres, buenas uñas tienen.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Genio y figura, hasta la sepultura.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?
Gran constipado, culo apretado.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Guárdate de hombre que no habla y de can que no ladra.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Guarda el melonar, te quitaré un melón si me lo das.
Guarda que comer y no que hacer.
Guarda y no protestes; porfía y no apuestes.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Guerra avisada no mata soldado.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Refranes que empiezan por F
Fácil es empezar y difícil continuar.
Fácil es recetar, pero difícil curar.
Fácil es repender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Fantasía y más fantasías y la barriga vacía.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Favorecer a quien no lo ha de estimar, es echar agua al mar.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Favorecer, es por norma perder.
Favores harás, y te arrepentirás.
Favores recordados, !ya están saldados!
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Feria de loco es el mundo todo.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigo.
Fingir locura, es a veces cordura.
Firmar sin leer, sólo un necio lo puede hacer.
Flaco hombre, mucho come.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Fraile que pide por Dios, siempre pide para dos.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Freno dorado no mejora el caballo.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Fruta de huerta ajenas, es sobre todas buena.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Fue por lana y salió trasquilado.
Fue por potros y trajo muletas !malhadada feria!
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Fui donde no debí, !y como salí!
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Fácil es recetar, pero difícil curar.
Fácil es repender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Fantasía y más fantasías y la barriga vacía.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Favorecer a quien no lo ha de estimar, es echar agua al mar.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Favorecer, es por norma perder.
Favores harás, y te arrepentirás.
Favores recordados, !ya están saldados!
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Feria de loco es el mundo todo.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigo.
Fingir locura, es a veces cordura.
Firmar sin leer, sólo un necio lo puede hacer.
Flaco hombre, mucho come.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Fraile que pide por Dios, siempre pide para dos.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Freno dorado no mejora el caballo.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Fruta de huerta ajenas, es sobre todas buena.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Fue por lana y salió trasquilado.
Fue por potros y trajo muletas !malhadada feria!
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Fui donde no debí, !y como salí!
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Refranes que empiezan por E
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
El agua fresca se bebe en jarro.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
El amor destierra la vergüenza.
El amor entra con cantos, y sale con llantos.
El amor entra por los ojos.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
El amor es de hermano, y no de señor.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
El amor no quiere consejo.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
El amor primero es el único verdadero.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
El amor y el buñuelo, han de comerse en caliente.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
El amor y la fe, en las obras se ven.
El amor y la luna se parecen, menguan cuando no crecen.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
El avariento nunca está contento.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
El ave que vuela, a la cazuela.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El bien viene andando, pero el mal volando.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
El blanco es el color que se ensucia más fácilmente.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El buen garbanzo y el buen ladrón, de Fuentesauco son.
El buen mosto sale al rostro.
El buen paño en el arca se vende.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El buey lerdo bebe el agua turbia.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
El buey suelto, bien se lame.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
El caballo y la mujer, a ojo se han de tener.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
El can en agosto, a su amo, vuelve el rostro.
El canal del Manzanares, pocos barcos saca a mares.
El cantar, alegra el trabajar.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
El casado casa quiere.
El catalán de piedras hace pan.
El cebo es el que engaña, no la caña.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
El cobarde vive, el valiente muere.
El comer y el rascar, todo es empezar.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
El dinero del pobre, va dos veces a la plaza.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
El gañán y el gallo, de un año.
El gato escaldado, del agua fría huye.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
El gusto se rompe en géneros.
El hábito no hace al monje.
El hambre aguza el ingenio.
El hambre es muy mala consejera.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El hijo de erizo con púas nace.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
El hombre pone, y la mujer dispone.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El hombre reina y la mujer gobierna.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
El huésped dos alegrías da, una cuando llega y otra cuando se va.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El jefe siempre tiene razón.
El joven armado y el viejo arrugado.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
El lobo, harto de carne, métese a fraile.
El loco, por la pena es cuerdo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El mal ajeno no cura el mío.
El mal año entra nadando.
El mal caldo, hirviendo y siplando.
El mal cobrador hace mal pagador.
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
El mal llama al mal.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El mal que no tiene cura, es locura.
El mal trago pasarlo pronto.
El mandar no admite par.
El marido celoso nunca tiene reposo.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
El mejor escribano echa un borrón.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
El mejor premio es merecerlo.
El mejor cazador, miente más que caza.
El melón y el casamiento, han de ser de acertamiento.
El melón y la mujer difíciles son de entender.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
El muerto al pozo, y el vivo al gozo.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
El muerto y el convidado, a los tres días apestan.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rías, otros lloran.
El novio y el pez, frescos han de ser.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
El ojo del amo engorda el caballo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El perro del hortelano, ni come ni deja comer al amo.
El perro viejo, si ladra, da consejo.
El pescador de caña, más come que gana.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
El pez grande se come al chico.
El pez, por su propia boca muere.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
El primer automóvil es como el primer hijo.
El prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
El puro y la mujer, acertar y no escoger.
El que a buen árbol se arrima, buena sangre le cobija.
El que a hierro mata, a hierro muere.
El que a la bestia le hace mal, es más bestia que el animal.
El que a la tienda va y viene, dos cosas mantiene.
El que a los cuarenta no atura, y a los cincuenta no adivina, a los sesenta desatina.
El que a mi casa no viene, de la suya me echa.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
El que aconseja, no paga.
El que al cielo escupe a la cara le cae.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El que ama el peligro, en él perece.
El que ama, teme.
El que anda en silencio, cazar espera.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
El que asno nace, asno se queda.
El que avisa no es traidor.
El que bien huele, mal hiede.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
El que busca , encuentra.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
El que calla, no dice nada.
El que calla, otorga.
El que callar no puede, hablar no sabe.
El que camina, no estorba.
El que canea, no calvea.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
El que come solo, muere solo.
El que come tierra, carga su terrón.
El que come y canta, pronto se atraganta.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que come y no da, atragantado morirá.
El que compra paraguas cuando llueve, valiendo sólo seis le cobrarán nueve.
El que compra y miente en su bolso lo siente.
El que con cojos anda se llama bastón.
El que con locos anda, a aullar se enseña.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
El que con niños se acuesta, orinado se levanta.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
El que da lo que tiene, no está obligado a dar más.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro y la amistad de su dueño.
El que da porque le den, engañado debe ser.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
El que da, recibe.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
El que de joven corre, de viejo trota.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
El que de nada sabe, de todo se unta.
El que de pequeño come perdices, de viejo caga las plumas.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
El que deja una herencia, deja pendencias.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
El que espera, desespera.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
El que está a las duras, está a las maduras.
El que está bien y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá conque pagar.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
El que guarda, siempre tiene.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmado.
El que ha sido cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien sabe.
El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
El que habla es el que peca.
El que la deba, que la pague.
El que la sigue, la consigue.
El que lejos va a casar, o va engañado o va a engañar.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho a robado.
El que madruga, es sereno.
El que manda y se equivoca, vuelve a mandar.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El que mucho abarca, poco acaba.
El que mucho abarca, poco aprieta.
El que mucho corre, pronto para.
El que mucho duerme, poco vive.
El que mucho habla, mucho yerra.
El que mucho ofrece, poco da.
El que muere, se libra de lo que debe.
El que nace barrigón es inútil que lo fajen.
El que nace para burro, de pequeño ya tiene orejas.
El que nace para maceta, no pasa del balcón.
El que nace para monje, del cielo le cae el hábito.
El que nace para rey, del cielo le cae la yunta.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
El que nada no se ahoga.
El que nada sabe, nada tiene.
El que nada sabe, de nada duda.
El que no ama, no se desilusiona.
El que no anda, no tropieza.
El que no ayuda, estorba.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
El que no llora, no mama.
El que no mira adelante, atrás se queda.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
El que no ioye consejo, no llega a viejo.
El que no pierde, algo gana.
El que no se consuela, es porque no quiere.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
El que paga. descansa y el que cobra, también.
El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
El que pega primero, pega dos veces.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
El que pide lo justo, recibe migajas.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame.
El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
El que quiera peces que se moje el culo.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
El que ríe el último, ríe mejor.
El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
El que sane guardar un secreto es porque está muerto.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
El que se escusa, se acusa.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
El que se pica, ajos come.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
El que tiene tienda, que la atienda, y sino que la venda.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
El saber no ocupa lugar.
El sabio calla, el tonto otorga.
El saco del jugador, no necesita atador.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
El sólo querer es medio poder.
El sordo no oye, pero compone.
El tiempo aclara las cosas.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
El tiempo todo lo cura.
El tiempo vuela, que se las pela.
El tonto y el mezquino andan dos veces el mismo camino.
El toro y el melón, como salen, son.
El toro y el vegonzoso, poco duran en el coso.
El último mono es el que se ahoga.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
El vago trabaja doble.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
El zorro viejo huele a trampa.
En abril, lluvias mil, y todas caen en un barril.
En agosto y en enero, no tomes el sol sin sombrero.
En boca cerrada no entran moscas.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
En buen año o en malo, no dejes la harina en el salvado.
En cada refrán tienes una verdad.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
En casa de mujer rica, ella manda y ella grita.
En casa del abad, comer y llevar.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
En casa llena, sienta bien la torta ajena.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.
En el pecado llevará la penitencia.
En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
En febrero busca la sombra el perro.
En la forma de sujetar la sartén, se conoce al cocinero.
En la mesa y en el juego, se conoce ala caballero.
En la siesta y en el juego, se conoce al caballero.
En la variedad está el gusto.
En las cuestas arriba queiro mi burro, que las cuestas abajo, bien me las subo.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
En martes, ni te cases ni te embarques.
En muerte y en boda verás quien te honra.
En perro flaco, todo son pulgas.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
En todas partes cuecen habas, y en mi casa a calderadas.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Entre dimes y diretes, bien harás si no te metes.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Entre dos que se quieran, con uno que coma basta.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Entre padres y hermanos, no metas tú las manos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Entre reventar y peer, ¿qué duda puede haber?
Entre santa y santo, pared de cal y canto.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Entre todos la mataron, y ella sola se murió.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Éramos pocos y parió la abuela.
Eres más gandul que la chaqueta de un guarda.
Eres más largo que un día sin pan.
Eres más lento que el caballo del malo.
Eres más lento que un caracol artrítico.
Eres más torpe que un gusano con guantes.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Es más larga que la cuaresma.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Esperando marido caballero, lléganme las tetas al braguero.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
El agua fresca se bebe en jarro.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
El amor destierra la vergüenza.
El amor entra con cantos, y sale con llantos.
El amor entra por los ojos.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
El amor es de hermano, y no de señor.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
El amor no quiere consejo.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
El amor primero es el único verdadero.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
El amor y el buñuelo, han de comerse en caliente.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
El amor y la fe, en las obras se ven.
El amor y la luna se parecen, menguan cuando no crecen.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
El avariento nunca está contento.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
El ave que vuela, a la cazuela.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El bien viene andando, pero el mal volando.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
El blanco es el color que se ensucia más fácilmente.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El buen garbanzo y el buen ladrón, de Fuentesauco son.
El buen mosto sale al rostro.
El buen paño en el arca se vende.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El buey lerdo bebe el agua turbia.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
El buey suelto, bien se lame.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
El caballo y la mujer, a ojo se han de tener.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
El can en agosto, a su amo, vuelve el rostro.
El canal del Manzanares, pocos barcos saca a mares.
El cantar, alegra el trabajar.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
El casado casa quiere.
El catalán de piedras hace pan.
El cebo es el que engaña, no la caña.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
El cobarde vive, el valiente muere.
El comer y el rascar, todo es empezar.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
El dinero del pobre, va dos veces a la plaza.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
El gañán y el gallo, de un año.
El gato escaldado, del agua fría huye.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
El gusto se rompe en géneros.
El hábito no hace al monje.
El hambre aguza el ingenio.
El hambre es muy mala consejera.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El hijo de erizo con púas nace.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
El hombre pone, y la mujer dispone.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El hombre reina y la mujer gobierna.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
El huésped dos alegrías da, una cuando llega y otra cuando se va.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El jefe siempre tiene razón.
El joven armado y el viejo arrugado.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
El lobo, harto de carne, métese a fraile.
El loco, por la pena es cuerdo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El mal ajeno no cura el mío.
El mal año entra nadando.
El mal caldo, hirviendo y siplando.
El mal cobrador hace mal pagador.
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
El mal llama al mal.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El mal que no tiene cura, es locura.
El mal trago pasarlo pronto.
El mandar no admite par.
El marido celoso nunca tiene reposo.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
El mejor escribano echa un borrón.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
El mejor premio es merecerlo.
El mejor cazador, miente más que caza.
El melón y el casamiento, han de ser de acertamiento.
El melón y la mujer difíciles son de entender.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
El muerto al pozo, y el vivo al gozo.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
El muerto y el convidado, a los tres días apestan.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rías, otros lloran.
El novio y el pez, frescos han de ser.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
El ojo del amo engorda el caballo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El perro del hortelano, ni come ni deja comer al amo.
El perro viejo, si ladra, da consejo.
El pescador de caña, más come que gana.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
El pez grande se come al chico.
El pez, por su propia boca muere.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
El primer automóvil es como el primer hijo.
El prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
El puro y la mujer, acertar y no escoger.
El que a buen árbol se arrima, buena sangre le cobija.
El que a hierro mata, a hierro muere.
El que a la bestia le hace mal, es más bestia que el animal.
El que a la tienda va y viene, dos cosas mantiene.
El que a los cuarenta no atura, y a los cincuenta no adivina, a los sesenta desatina.
El que a mi casa no viene, de la suya me echa.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
El que aconseja, no paga.
El que al cielo escupe a la cara le cae.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El que ama el peligro, en él perece.
El que ama, teme.
El que anda en silencio, cazar espera.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
El que asno nace, asno se queda.
El que avisa no es traidor.
El que bien huele, mal hiede.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
El que busca , encuentra.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
El que calla, no dice nada.
El que calla, otorga.
El que callar no puede, hablar no sabe.
El que camina, no estorba.
El que canea, no calvea.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
El que come solo, muere solo.
El que come tierra, carga su terrón.
El que come y canta, pronto se atraganta.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que come y no da, atragantado morirá.
El que compra paraguas cuando llueve, valiendo sólo seis le cobrarán nueve.
El que compra y miente en su bolso lo siente.
El que con cojos anda se llama bastón.
El que con locos anda, a aullar se enseña.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
El que con niños se acuesta, orinado se levanta.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
El que da lo que tiene, no está obligado a dar más.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro y la amistad de su dueño.
El que da porque le den, engañado debe ser.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
El que da, recibe.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
El que de joven corre, de viejo trota.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
El que de nada sabe, de todo se unta.
El que de pequeño come perdices, de viejo caga las plumas.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
El que deja una herencia, deja pendencias.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
El que espera, desespera.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
El que está a las duras, está a las maduras.
El que está bien y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá conque pagar.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
El que guarda, siempre tiene.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmado.
El que ha sido cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien sabe.
El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
El que habla es el que peca.
El que la deba, que la pague.
El que la sigue, la consigue.
El que lejos va a casar, o va engañado o va a engañar.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho a robado.
El que madruga, es sereno.
El que manda y se equivoca, vuelve a mandar.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El que mucho abarca, poco acaba.
El que mucho abarca, poco aprieta.
El que mucho corre, pronto para.
El que mucho duerme, poco vive.
El que mucho habla, mucho yerra.
El que mucho ofrece, poco da.
El que muere, se libra de lo que debe.
El que nace barrigón es inútil que lo fajen.
El que nace para burro, de pequeño ya tiene orejas.
El que nace para maceta, no pasa del balcón.
El que nace para monje, del cielo le cae el hábito.
El que nace para rey, del cielo le cae la yunta.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
El que nada no se ahoga.
El que nada sabe, nada tiene.
El que nada sabe, de nada duda.
El que no ama, no se desilusiona.
El que no anda, no tropieza.
El que no ayuda, estorba.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
El que no llora, no mama.
El que no mira adelante, atrás se queda.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
El que no ioye consejo, no llega a viejo.
El que no pierde, algo gana.
El que no se consuela, es porque no quiere.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
El que paga. descansa y el que cobra, también.
El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
El que pega primero, pega dos veces.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
El que pide lo justo, recibe migajas.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame.
El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
El que quiera peces que se moje el culo.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
El que ríe el último, ríe mejor.
El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
El que sane guardar un secreto es porque está muerto.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
El que se escusa, se acusa.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
El que se pica, ajos come.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
El que tiene tienda, que la atienda, y sino que la venda.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
El saber no ocupa lugar.
El sabio calla, el tonto otorga.
El saco del jugador, no necesita atador.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
El sólo querer es medio poder.
El sordo no oye, pero compone.
El tiempo aclara las cosas.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
El tiempo todo lo cura.
El tiempo vuela, que se las pela.
El tonto y el mezquino andan dos veces el mismo camino.
El toro y el melón, como salen, son.
El toro y el vegonzoso, poco duran en el coso.
El último mono es el que se ahoga.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
El vago trabaja doble.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
El zorro viejo huele a trampa.
En abril, lluvias mil, y todas caen en un barril.
En agosto y en enero, no tomes el sol sin sombrero.
En boca cerrada no entran moscas.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
En buen año o en malo, no dejes la harina en el salvado.
En cada refrán tienes una verdad.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
En casa de mujer rica, ella manda y ella grita.
En casa del abad, comer y llevar.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
En casa llena, sienta bien la torta ajena.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.
En el pecado llevará la penitencia.
En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
En febrero busca la sombra el perro.
En la forma de sujetar la sartén, se conoce al cocinero.
En la mesa y en el juego, se conoce ala caballero.
En la siesta y en el juego, se conoce al caballero.
En la variedad está el gusto.
En las cuestas arriba queiro mi burro, que las cuestas abajo, bien me las subo.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
En martes, ni te cases ni te embarques.
En muerte y en boda verás quien te honra.
En perro flaco, todo son pulgas.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
En todas partes cuecen habas, y en mi casa a calderadas.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Entre dimes y diretes, bien harás si no te metes.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Entre dos que se quieran, con uno que coma basta.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Entre padres y hermanos, no metas tú las manos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Entre reventar y peer, ¿qué duda puede haber?
Entre santa y santo, pared de cal y canto.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Entre todos la mataron, y ella sola se murió.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Éramos pocos y parió la abuela.
Eres más gandul que la chaqueta de un guarda.
Eres más largo que un día sin pan.
Eres más lento que el caballo del malo.
Eres más lento que un caracol artrítico.
Eres más torpe que un gusano con guantes.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Es más larga que la cuaresma.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Esperando marido caballero, lléganme las tetas al braguero.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
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